Víctor Díaz, ex detenido, contó como
burló a la represión
Estaba secuestrado y se
escapó de un regimiento militar
Pudo soltarse las ataduras y reducir al oficial que
lo cuidaba. Antes había sido torturado. Sus hermanos también sufrieron
detenciones ilegales, a causa de su fuga. Además, declaró la madre de una
desaparecida embarazada.
Por Lucas Miguel y Francisco Martínez (especial para APDH La Plata)
LA PLATA.- Un hombre que pudo escaparse
mientras estaba ilegalmente detenido, sus hermanos, y la madre de una
desaparecida declararon hoy ante la Cámara Federal de La Plata en la quinta
audiencia del año en el “Juicio por la Verdad”.
Víctor Hugo Díaz contó cómo escapó
del Regimiento de La Tablada, luego de ser secuestrado, y sus hermanos Juan
Antonio y Elvira —residentes en Brasil— relataron que a raíz de este hecho
ellos también fueron detenidos ilegalmente.
Los hermanos Díaz trabajaban juntos en
su taller de juguetes en Berazategui. La madrugada del 4 de febrero de 1977, Víctor
Hugo, militante de la Juventud Peronista, fue secuestrado en presencia de su
hermano Juan Antonio y un amigo. Todos cuidaban el taller de “los ladrones”,
debido a que un vecino les había advertido que gente sospechosa, que andaba en
camionetas, había estado preguntando por un taller de juguetes en el barrio.
Esas personas resultaron ser los secuestradores de Díaz.
Esa noche, lo vendaron y esposaron, y lo
llevaron en el baúl de un auto al Regimiento de La Tablada. Allí fue torturado
en “la plancha”: atado sobre el elástico de una cama, le aplicaron picana
en la boca y en los genitales. Este método fue utilizado para interrogarlo
acerca de su militancia y los nombres de sus compañeros. “Tu hermano va a
tener que hacer un molde de muñeco grande, porque vos sos boleta”, lo
amenazaron.
Díaz, con el objetivo de culminar con
la sesión de tortura, fingió un desmayo. Al rato, su guardia se quedó dormido
y pudo desatarse. “Me incorporé, tomé un caño y con toda mi fuerza se lo
partí en la cabeza”, contó Díaz.
Después, tomó su arma, le preguntó dónde
estaba y le quitó su camisa. En uno de los bolsillos el guardia tenía su
billetera. Era el capitán Alberto Juan, de 33 años en esa época.
Mientras
era torturado, Díaz fingió un desmayo. Su guardia se quedió dormido y
entonces aprovechó para partirle un caño en la cabeza.
Así el testigo pudo escaparse del regimiento y ocultarse en
casas de amigos.
Horas después, al mediodía y sin que Víctor
lo supiese, sus hermanos Juan Antonio y Juan Domingo eran secuestrados en su
casa de Berazategui, para tratar de encontrarlo. Los llevaron a la Brigada de
Investigaciones de Avellaneda, según estimó Juan Antonio ante el Tribunal, y
los retuvieron unas horas.
A su turno, Elvira, hermana de Víctor
Hugo, relató que fue secuestrada en tres oportunidades. “Me preguntaban dónde
estaba mi hermano”, dijo.
La tercera vez que fue detenida
ilegalmente, Elvira estuvo en “La Cacha”, un centro clandestino de detención
que funcionaba en Olmos. Allí permaneció con su hermana María Rosa y fue
torturada con picana.
La testigo sostuvo ante el Tribunal que
algunos oficiales de ese centro manejaban un “código” con los detenidos.
Les decían que si eran liberados antes de la medianoche, vivirían; “si los
sacan después, son boleta”.
En la segunda oportunidad, Elvira fue
detenida por espacio de quince o veinte minutos, en un lugar que no supo
determinar. En esos minutos fue torturada y preguntada nuevamente por su
hermano.
Navidad frustrada
Por otro lado, declaró Carmen Ledda
Barreiro —que vino desde Mar del Plata—, madre de la desaparecida Silvia Muñoz.
“Los problemas empezaron con los allanamientos de la Triple A en el ’75”,
relató Barreiro.
La testigo afirmó que su hija y su
pareja, Gastón Larrieu (también desaparecido), vinieron a vivir a La Plata, en
donde estaba también su hijo, preso en la Unidad 9 de Olmos. Barreiro y su
esposo, concurrían a esta ciudad para visitarlos.
La familia tenía planeado reunirse en
la Navidad de 1976, porque Silvia “tenía una gran sorpresa para darnos”. Se
encontraron el día 21, pero esa misma noche la hija de la testigo fue
secuestrada en una cita con militantes. Tiempo después, por una carta de una ex
detenida que vio a Silvia en el Pozo de Bánfield, se enteraron que la “gran
sorpresa” era que estaba embarazada. “El bebé debió haber nacido en agosto
del ‘77”, manifestó Barreiro.
“Con mi yerno Gastón buscamos a
Silvia tres días, quedamos en contactarnos pero no lo vi nunca más”, contó
la testigo.
Aporte de información
En la jornada de hoy se conoció además
que la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se presentó ante
la Cámara para pedir que sea considerada parte en el “Juicio por la
Verdad”.
Asimismo, se supo que la agrupación y
otros organismos de Derechos Humanos van a presentar una carpeta con fotos de
desaparecidos el próximo 24 de marzo, al cumplirse el 23º aniversario del
sangriento golpe de Estado.
|